Objetivos

"Nunca nos marcamos objetivos. El objetivo es afrontar el próximo partido con la ilusión de ganarlo. La sucesión de resultados es la que marca las expectativas y fijar a priori esos objetivos no conduce a nada ni tiene valor alguno. Es una pérdida de tiempo"
Marcelo Bielsa

Está bien, pero antes tienes que saber a que deporte y en que liga juegas.

Cerezos en flor entre la niebla

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El infierno, las buenas intenciones y la responsabilidad social corporativa

En cualquier caso, lo importante es que la decisión no dependa de la hipotética “buena voluntad” de un banco (¿acaso tienen voluntad, ni buena ni mala, las entidades financieras?), ni tan siquiera de un código de buenas prácticas. Basta con ver los Criterios Específicos de Buenas Prácticas que figuran en la página web del Banco de España para abandonar toda esperanza www.bde.es. Todo lo que no sean normas legales claras y comprensibles corre el riesgo de convertirse en pura publicidad y propaganda. Según el ministro y los portavoces de los bancos, hay cosas que se pueden hacer “con buena voluntad”. Háganse por ley y nos quedaremos todos más tranquilos.

Soledad Gallego-Díaz en su artículo El infierno y las buenas intenciones se refiere a bancos y desahucios. Pero en mi opinión se puede generalizar a todos los sectores. Buenas prácticas, códigos éticos y declaraciones de responsabilidad social corporativa son en la mayoría de los casos publicidad y propaganda, siempre subordinadas al objetivo económico. Todo aquello que consideremos importante (relaciones laborales, emisiones de CO2, etc) hágase por ley y nos quedaremos todos más tranquilos.

Garzón y las garantías de los ciudadanos frente al estado

Con relación a la condena al juez Garzón ha opinado muchísima gente, en general con argumentos bastantes similares y bastante lejanos a su fundamentación jurídica.

Yo no soy jurista ni he leído la sentencia. Pero me ha sorprendido que se haya tratado tan a la ligera un tema como el de la confidencialidad en las comunicaciones entre los acusados y sus abogados, que es crítico desde el punto de vista de las garantías de los ciudadanos frente a la maquinaria el estado.

Por eso me ha alegrado ver dos artículos contracorriente, moderados y bien razonados. Nada que ver con la escandalera que se ha montado en torno al tema. 

Recomiendo leer los artículos Los porqués de una sentencia de Jose María Ridao en El País y  La condena de Garzón de Manuel Conthe en Expansión.

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Nota posterior. Incluyo en la recomendación el artículo La nariz de Cleopatra y la miseria del hombre de Santos Julia en El País.

Modelos simples para una realidad compleja

 
No cabe duda de que la simplicidad es un valor al alza. Simplificar la realidad nos permite hacernos la ilusión de que podemos abarcarla, de que somos capaces de separar el grano de la paja. Por eso nos gusta tanto el PowerPoint. Sin embargo, la simplicidad tiene más que ver con nuestros modelos mentales que con la realidad en sí misma. Porque los modelos pueden ser más o menos sencillos, pero la realidad nunca lo es. La realidad es siempre compleja y caótica.

El método científico, como expresión suprema de nuestra naturaleza (parcialmente) racional, siempre ha buscado modelizar la realidad. Encontrar reglas que expliquen los fenómenos naturales y sociales. Y, sobre todo, que sean capaces de predecirlos. Obviamente, funciona. Pero no es menos cierto que, a medida que somos capaces de observar la realidad en mayor profundidad, los modelos vigentes en cada momento no sirven para explicar los nuevos fenómenos contemplados. Es necesario analizar éstos para formular un nuevo modelo que, abarcando el anterior, dé respuesta a las nuevas manifestaciones de la realidad

Las crisis son manifestaciones del cambio de los tiempos. De que emerge una realidad diferente a la anterior. Por eso, en las crisis, los modelos que nos han servido hasta ese momento dejan de ser válidos. Y para encontrar un nuevo modelo hace falta estudiar la nueva realidad en toda su complejidad. Pero no es nada fácil. La tendencia natural es aferrarnos a modelos simples y desfasados, como bien explica Xavier Marcet en su post Huir de la complejidad.

El cura de Mondragón

Por: Iñaki Gabilondo

"En economía sólo hay dos teorías. Una en la que manda el dinero que alquila hombres para conseguir más dinero. Otra en la que manda el hombre que alquila dinero para beneficio de los hombres"

José María Arizmendiarrieta "el cura de Mondragón"

Incendies o la delgada línea que separa a víctimas y verdugos

Cuando veo cualquier película o serie de ficción en la cual hay niños que son objeto de malos tratos y violencia, me resulta inevitable correr al lado de mis hijos, normalmente dormidos en ese momento, aliviarme, incluso enorgullecerme, de que su vida sea tan distinta a lo visto en la ficción y conjurarme para que nunca les pueda suceder nada parecido. Instinto protector de padre.

La última vez que me ha sucedido ha sido viendo la película Incendies del canadiense Denis Villeneuve. La trama gira entorno a la búsqueda de un hijo perdido por parte de su madre durante la guerra civil de Líbano. Una excelente película, entre otras cosas, por la capacidad de mostrarnos de manera absolutamente creíble y estremecedora, no sólo el horror sino también la delgada línea que separa a víctimas y verdugos. La facilidad con que los primeros llegan a convertirse en los segundos. La posibilidad de que ambas categorías se materialicen simultáneamente sobre la misma persona o grupo de personas.

Y llegados a este punto, junto al propósito de evitar con todas mis fuerzas cualquier sufrimiento a mis hijos, va surgiendo también el temor de que lleguen a convertirse no tanto en víctimas como en verdugos. Y con la misma convicción me conjuro a evitar que los valores que quiero inculcarles y mi propio ejemplo nunca les induzca a sentirse tan asustados, a sentir tanto odio al que es diferente, como para que, amparados en su calidad de víctimas reales o ficticias, sientan que está justificado infligir dolor y tormento.

Y quiera dios, el destino o lo que sea que dirija nuestras vidas, que nunca les toque verse en la tesitura de ser víctimas o verdugos.

Romney es el hombre que necesita EEUU. Pero no Mitt sino George

"Su filosofía reconocía la conexión entre trabajadores, directivos, accionistas y comunidades. ... Rechazó el individualismo que pregonaban los conservadores como una simple bandera política para encubrir la avaricia. El espíritu empresarial era vital, pero la prosperidad no era un producto individual, sino que se generaba dentro de una comunidad mediante negociaciones y compromisos. ... Fue un republicano orgulloso"

El comentario se refiere a Romney. Pero no a Mitt sino a su padre George. El artículo Romney is the right man for America. George Romney, that is del Washington Post, confronta la actual sociedad estadounidense con la de hace 40 años mediante la comparación de los candidatos a presidente republicanos George y Mitt Romney.

Obvio los párrafos que describen el modelo actual. Son de sobra conocidos. No aportan nada. Lo realmente destacable es que no hace tanto tiempo existió, incluso en los EEUU, un cultura de empresa y sociedad en la que muchos aun creemos. ¿Que ha sucedido? ¿Qué se ha hecho mal desde entonces?

Un consejo para organizarte mejor: no hacerlo

Interesante post de Michael Schrage, Tip for Getting More Organized: Don't, sobre organización personal. Extraigo algunos párrafos.

"Cuando se trata de invertir tiempo, pensamiento y esfuerzo en la organización productiva de uno mismo, menos es más"

"La organización es un desperdicio; obtener sus beneficios es la productividad"

"La lección fundamental es que cuanto mejor queremos organizarnos, más ineficientes y derrochadores nos volvemos. Es más probable que hagamos más y mejores cosas dedicando menos tiempo y esfuerzo a la organización y una mayor atención a los resultados deseados. No se trata de trabajar para organizarnos mejor, sino de conseguir las tecnologías adecuadas que respondan a nuestras necesidades de productividad personal. El problema no es que dependamos demasiado de la tecnología para organizarnos, sino que aun no somos lo suficientemente dependientes de ella"

A mi modo de ver esta reflexión se puede extender a la organización de empresas e instituciones. Por una parte los modelos de gestión basados en la calidad total obligan a las personas a perder el tiempo buscando procedimientos, leyendo instrucciones y cumplimentando formularios. Por otra parte muchas empresas e instituciones no encuentran mejor manera de monitorizar y gestionar la actividad que emplear el tiempo de múltiples mandos intermedios dentro de complejas estructuras organizativas piramidales. Todo tiempo perdido, desperdicio, lastres para la competitividad.

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Consultor y cooperativista. eGovernment & OpenGovernment.

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